Para definir la obesidad y el bajo peso, primero es necesario comprender el concepto de “normalidad” para el cuerpo. En un estado de peso normal, la energía ingerida y la consumida por el cuerpo son prácticamente iguales, y la tasa de grasa corporal en los hombres se sitúa entre el 8% y el 15%; en las mujeres, entre el 15% y el 22%.
La obesidad y el bajo peso son estados que se forman debido al desequilibrio entre la cantidad de energía ingerida y la quemada en general. La causa de este desequilibrio puede ser la desnutrición o diferentes razones, como enfermedades, predisposición genética, estrés y estilo de vida.

Al igual que la obesidad, el bajo peso no se produce con un desequilibrio energético de un día. Para tener bajo peso u obesidad, debe existir un desequilibrio energético de forma habitual y mantener el mismo estilo de vida durante un tiempo.
La sobrealimentación en una comida o en un día puede compensarse comiendo menos o haciendo más actividad física en otras comidas y días. Asimismo, si se consume más energía de la que se ingiere durante el día debido a la desnutrición o al esfuerzo excesivo, esta situación puede compensarse otros días.
Por ejemplo, los pilotos de Fórmula 1 pierden cerca de 2 kilogramos durante una carrera; sin embargo, dado que existen programas de nutrición para regular esta situación, estas personas no tienen por qué tener bajo peso.
Determinación del estado de peso
Aunque la obesidad y el bajo peso son conceptos relativos que varían de una persona a otra en la vida diaria, pueden medirse según ciertos criterios. Los más prácticos son el índice de masa corporal y la medición de la circunferencia de la cintura y la cadera.
1. Índice de Masa Corporal (IMC)
El índice de masa corporal es la relación entre el peso corporal y la altura de una persona y se utiliza en personas mayores de 19 años. Una persona puede calcular su propio índice de masa corporal con la siguiente fórmula:

Por ejemplo, el IMC de una persona que pesa 80 kg y mide 1,75 m es:
= 80 / (1,75 x 1,75)
= 26,12
Según el índice de masa corporal, el estado de peso se define en la tabla a continuación. En consecuencia, aquellos con un IMC inferior a 18,5 se definen como bajo peso; aquellos con un IMC entre 25 y 30 se definen como sobrepeso; y aquellos con un IMC superior a 30 se definen como obesos.

2. Evaluación según la circunferencia de cintura y cadera
La medición de la circunferencia de cintura y cadera es un método muy práctico y útil para medir la obesidad y el bajo peso, ya que son las zonas donde se almacena la grasa corporal.
Una circunferencia de cintura superior a 94 cm en hombres se considera un riesgo para la salud. Una circunferencia de cintura superior a 102 cm representa un alto riesgo para la salud.
Una circunferencia de cintura superior a 80 cm en mujeres se considera un riesgo para la salud. Una circunferencia de cintura superior a 88 cm representa un alto riesgo para la salud.
No solo la medida de la cintura, sino también la proporción entre la circunferencia de la cintura y la cadera se utilizan con frecuencia como indicador de riesgo. Para ello, se divide la circunferencia de la cintura (cm) por la circunferencia de la cadera (cm);
= Cintura (cm) / Cadera (cm)
Este valor no debe superar 0,8 para mujeres y 1,0 para hombres. Valores superiores a estos se consideran un factor de riesgo de diabetes y enfermedades cardiovasculares.
Sobrepeso y obesidad
El sobrepeso y la obesidad son afecciones que se producen cuando la energía obtenida de los alimentos suele ser mayor que la que se quema. La obesidad se puede definir como una forma superior de sobrepeso.
El cuerpo almacena la energía no utilizada en forma de grasa, lo que aumenta la cantidad de tejido adiposo. Cuanto mayor sea la diferencia entre la energía recibida y la gastada, y cuanto más se mantenga este estilo de vida, mayor será el grado de obesidad.

No sería un error decir que “la obesidad es el problema de nuestra época.” La facilidad que la tecnología ha brindado a la vida humana ha traído inevitablemente el problema del sobrepeso y la obesidad a escala global.
El suministro relativamente fácil de alimentos, la revolución industrial y el desarrollo tecnológico han tenido un doble efecto negativo en la obesidad: reducir la actividad física y aumentar el consumo de alimentos.
Hasta hace aproximadamente 70 años, la gente se dedicaba generalmente a la agricultura; el transporte se realizaba a pie o a caballo, y el trabajo se basaba generalmente en la fuerza muscular. En nutrición, no existían las comidas rápidas ni las bebidas azucaradas que aportan mucha energía; era una época en la que el suministro de alimentos era relativamente difícil. De hecho, la energía ingerida con los alimentos solo alcanzaba para cubrir la energía que se gastaba en el trabajo diario.
Hoy en día, el estilo de vida de la sociedad ha cambiado radicalmente, lo que ha incrementado considerablemente la tasa de obesidad. A nivel mundial, la obesidad casi se ha triplicado desde 1975. En 2016, se reportó que más de 1.900 millones de adultos mayores de 18 años tenían sobrepeso. De ellos, más de 650 millones eran obesos. Estos datos muestran que el 39% de la población mundial tenía sobrepeso en 2016, lo que significa que el 13% es obeso.
Factores de riesgo de la obesidad
Los siguientes factores de riesgo pueden causar obesidad y tendencia a la obesidad. La coexistencia de más de uno de estos factores puede aumentar el efecto. Sin embargo, incluso la presencia de uno o más factores de riesgo no significa que la persona vaya a ser obesa en el futuro. La mayoría de los factores de riesgo se pueden neutralizar mediante la dieta, la actividad física, el ejercicio y cambios de comportamiento.
1. La influencia de la herencia genética y la familia
Los genes familiares determinan la cantidad de grasa que el cuerpo almacenará y en qué partes del cuerpo se almacenará. Sin embargo, la herencia genética también afecta la eficiencia de la energía producida a partir de los alimentos consumidos, la regulación del apetito y la eficiencia del gasto energético en la actividad física. En este contexto, la herencia genética puede provocar una mayor propensión a la obesidad.
Otro efecto de la familia es que inculca en el individuo el hábito de comer. Por lo tanto, las personas que crecen en familias con padres obesos y obesos corren el riesgo de padecer obesidad debido a ambos efectos.
2. Estilo de vida
El estilo de vida incluye programas de actividad física y nutrición. Las personas que trabajan en oficinas con poca actividad física y quienes pasan sus días sedentarios tienden a subir de peso.
En términos de nutrición:
• Consumo insuficiente de verduras y frutas.
• Consumo excesivo de bebidas como alcohol de alto contenido energético y bebidas con alto contenido de azúcar que no producen sensación de saciedad.
• Consumo habitual de alimentos ricos en grasas.
• Consumo insuficiente de fibra dietética.
• Consumo insuficiente de alimentos fermentados.
• Consumo habitual de alimentos fritos.
• Consumo excesivo de comida rápida.
• Las personas que consumen habitualmente más de lo que satisfacen tienen riesgo de obesidad.
3. Edad
La tendencia a subir de peso puede ocurrir a cualquier edad. Sin embargo, como se sabe, la persona es más activa físicamente durante la infancia, la niñez y la juventud, y la cantidad de actividad física disminuye con la edad.
Los cambios hormonales, junto con la disminución de la actividad física, aumentan el riesgo de obesidad en edades avanzadas. Sin embargo, a medida que avanza la edad, la cantidad de músculo en el cuerpo tiende a disminuir.
La disminución del tejido muscular provoca una ralentización del metabolismo basal y, por lo tanto, una disminución de las necesidades energéticas del cuerpo. Si esta situación no se tiene en cuenta en la nutrición y no se reduce la cantidad de alimentos consumidos, el aumento de peso puede ser inevitable.
4. Algunas enfermedades y medicamentos
El síndrome de Prader-Willi, el síndrome de Cushing y otras enfermedades pueden causar obesidad. Afecciones como la artritis pueden causar aumento de peso al limitar la actividad física.
Algunos medicamentos también pueden causar aumento de peso. Especialmente cuando se utilizan antidepresivos, anticonvulsivos, medicamentos para la diabetes, antipsicóticos, esteroides y betabloqueantes, el aumento de peso puede ser inevitable si el efecto de estos medicamentos no se compensa con la dieta o la actividad física.
5. Razones sociales y económicas
El entorno social de una persona afecta naturalmente su estilo de vida. Hábitos alimenticios y actividades físicas similares pueden hacer que las personas de su entorno social tengan un peso similar. Por lo tanto, si el círculo social de un individuo está formado por personas obesas, ese individuo corre el riesgo de padecer obesidad. De igual manera, si no hay un espacio social seguro para la actividad física, esto puede conducir al aumento de peso.
El poder adquisitivo de una persona puede afectar su programa de nutrición. La imposibilidad de acceder a alimentos saludables puede considerarse un factor de riesgo de obesidad.
6. Estrés
El estrés puede tener diferentes efectos en cada persona. Si bien algunas personas pierden peso durante el estrés, en otras puede aumentar el apetito y aumentar el consumo de alimentos. Cambiar los hábitos alimenticios durante el estrés puede considerarse un factor de riesgo.
7. Flora intestinal
Los microorganismos que viven en los intestinos no solo protegen la salud del sistema digestivo, sino que también son fundamentales para la salud general. Las bacterias probióticas intestinales pueden prevenir el aumento de peso. En este contexto, las personas con una flora intestinal deteriorada pueden ser más propensas a la obesidad y tener dificultades para perder peso.
8. Dejar de fumar
El aumento de peso es común después de dejar de fumar. Cabe destacar lo siguiente: dejar de fumar tiene mayores beneficios a largo plazo que seguir fumando por miedo a subir de peso. Después de dejar de fumar, se puede modificar el programa de nutrición para prevenir el aumento de peso y se puede buscar la ayuda de dietistas y médicos.
9. Embarazo
El embarazo es quizás el factor más agradable que afecta el aumento de peso. Después del embarazo, el peso corporal se puede regular con una dieta adecuada, considerando la lactancia materna. Mantener la dieta habitual después del embarazo y seguir aumentando de peso de esta manera puede ser un factor de riesgo.
10. Sueño irregular
Dormir poco o demasiado puede causar cambios hormonales que aumentan el apetito. Por lo tanto, dormir menos o más del tiempo ideal puede considerarse un factor de riesgo para la obesidad.
Enfermedades que la obesidad puede causar
Las personas obesas son potencialmente más propensas a experimentar algunos de los siguientes problemas de salud graves:
1. Enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares: la obesidad aumenta la probabilidad de tener presión arterial alta y niveles anormales de colesterol, factores de riesgo para enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.
2. Diabetes tipo 2: la obesidad puede afectar la forma en que el cuerpo utiliza la insulina para controlar los niveles de azúcar en sangre. Esto aumenta el desarrollo de resistencia a la insulina y el riesgo de diabetes.
3. Cáncer: la obesidad aumenta el riesgo de cáncer de útero, cuello uterino, ovario, mama, colon, recto, esófago, hígado, vesícula biliar, páncreas, riñón y próstata.
4. Problemas digestivos: La probabilidad de desarrollar acidez estomacal, enfermedades de la vesícula biliar y problemas hepáticos aumenta con la obesidad.
5. Apnea del sueño: Las personas obesas son más propensas a padecer apnea del sueño, un grave problema de salud.
6. Osteoartritis: Además de promover la inflamación, la obesidad aumenta la tensión sobre las articulaciones que soportan el peso. Estos factores pueden provocar complicaciones como la osteoartritis.
Además de estos trastornos, la persona puede experimentar problemas mentales y sociales como depresión, vergüenza, exclusión y aislamiento social inducidos por la obesidad.
Tratamiento de la Obesidad
Las personas obesas deben, en primer lugar, decidir bajar de peso. Estar decididos y mentalmente preparados para este proceso es el primer y más importante paso. Bajar de peso es un proceso. Por lo tanto, no se debe considerar perder el exceso de peso en poco tiempo; la clave es la paciencia. Dejar de comer y beber por completo solo para bajar de peso lo antes posible no es saludable y definitivamente no se recomienda.
La persona debe realizar cambios que modifiquen su estilo de vida. Si tiene malos hábitos alimenticios, como los mencionados en el apartado sobre estilo de vida, debe abandonarlos lo antes posible. Debe aumentar la actividad física y el ejercicio. De esta manera, se proporcionarán las condiciones necesarias para bajar de peso.
En el caso de la obesidad, el individuo definitivamente debe perder peso bajo el control de un médico y un dietista. Las personas no deben crear su propia dieta y programa; no deben preparar su propio programa basándose en ninguna publicación escrita o visual, incluido este artículo. De hecho, el metabolismo y las condiciones son únicos para cada individuo, y cada uno debe evaluarse a su manera. ¿Lo que necesita una persona puede no serlo para otra?
Los médicos y dietistas son quienes diagnosticarán esta condición y trazarán un curso de acción. En este contexto, la forma más saludable y eficiente es seguir el programa determinado por el especialista, bajo la supervisión de un médico y un dietista.
Del mismo modo que acudimos a un técnico cuando el coche se avería, para perder peso lo adecuado es consultar a profesionales.
La salud, no el coche, es más importante que cualquier otra cosa, y se debe prestar la debida atención a la salud. En este proceso, es fundamental adquirir hábitos saludables y mantenerlos de por vida para evitar volver a subir de peso después de alcanzar un peso normal.
Bajo peso
El bajo peso generalmente ocurre cuando la cantidad de energía ingerida a través de los alimentos es insuficiente para la energía quemada. Si la cantidad de energía necesaria diariamente no se puede obtener de los alimentos ingeridos, Para eliminar el déficit energético, el cuerpo comienza a generar energía descomponiendo primero el tejido graso y luego el tejido muscular. Esto también provoca pérdida de peso.

Sin embargo, no basta con explicar la insuficiencia ponderal como un simple desequilibrio energético. La insuficiencia ponderal puede deberse a diversas razones.
La insuficiencia ponderal suele manifestarse si la persona no obtiene los nutrientes necesarios para llevar una vida saludable. La situación que se produce como resultado de la falta de energía y nutrientes se denomina “desnutrición.”
Se considera “desnutrición moderada” cuando una persona pesa entre un 25 % y un 40 % menos de su peso promedio; una reducción del 40 % al 60 % se considera “desnutrición grave.”
Sin embargo, no debe olvidarse que la causa de la insuficiencia ponderal también puede ser afecciones como enfermedades frecuentes y prolongadas, infecciones, trastornos de la secreción y la absorción en el sistema digestivo y parásitos intestinales.
Dependiendo del grado, la desnutrición presenta diferentes síntomas en el cuerpo, como el debilitamiento del sistema inmunitario. El hambre prolongada se define como “marasmo” y puede causar la muerte. Un peso corporal inferior al 60 % del peso corporal promedio se define como marasmo. Una proporción significativa de las muertes infantiles se debe a la desnutrición y el marasmo.
Otra causa de pérdida de peso en términos de nutrición es una alimentación adecuada pero con un contenido insuficiente. Como es sabido, el agua, los carbohidratos, las grasas, las proteínas, las vitaminas y los minerales son los nutrientes que se deben consumir. La persona debe ingerir todos estos nutrientes de forma equilibrada. Sin embargo, una dieta basada siempre en los mismos alimentos puede provocar pérdida de peso al impedir la ingesta de todos los nutrientes.
Afecciones como la depresión y el estrés, que reducen el apetito, también son factores importantes que provocan la pérdida de peso. En consecuencia, no se estimula el deseo de comer y el individuo se ve privado de los nutrientes necesarios. Asimismo, algunos medicamentos y componentes que suprimen el apetito también pueden causar debilidad.
Factores de riesgo de bajo peso
1. Herencia familiar y genética
La herencia genética y el estilo de vida familiar pueden afectar naturalmente la estructura corporal y el estilo de vida de la persona.
2. Metabolismo basal alto
Un metabolismo basal alto puede impedir que una persona aumente de peso. Estas personas generalmente no aumentan mucho de peso, incluso consumiendo alimentos ricos en energía.
3. Actividad física
Las personas con trabajos exigentes y mucha actividad física, como los atletas o corredores, pueden quemar una cantidad significativa de calorías, lo que resulta en pérdida de peso.
4. Enfermedades
Algunas enfermedades pueden causar pérdida de peso al causar náuseas, vómitos y diarrea constantes. Algunas afecciones también pueden reducir el apetito. El cáncer, la diabetes, los trastornos tiroideos y la colitis ulcerosa pueden causar pérdida de peso. Asimismo, enfermedades mentales como la depresión, la ansiedad, el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), la anorexia y la bulimia pueden causar trastornos alimentarios y pérdida de peso.
Tratamiento del Bajo Peso
Al igual que en el tratamiento de la obesidad, el primer y más importante paso para tratar el bajo peso es tomar una decisión. Si la persona no puede subir de peso a pesar de creer que lleva una dieta adecuada y equilibrada, definitivamente debe someterse a un examen médico para diagnosticar la causa.
De hecho, la causa del bajo peso puede ser la desnutrición, así como otras causas como problemas metabólicos, enfermedades y parásitos.
Por lo tanto, la manera más saludable y eficaz de subir de peso es bajo la supervisión de un médico y un dietista. Si el bajo peso se debe a una enfermedad, primero debe tratarse. No se debe crear un programa de nutrición atribuyéndose el mérito de publicaciones escritas y visuales; se debe cumplir con las pautas de los médicos y dietistas.
Uno de los mayores errores que se cometen al subir de peso es consumir muchos huevos como una fuente barata y rica en proteínas. El huevo es un alimento muy rico y contiene casi todos los nutrientes de forma equilibrada.
Sin embargo, un huevo contiene aproximadamente 200 mg de colesterol. Comer cinco huevos al día para subir de peso supone ingerir unos 1000 mg de colesterol. Se recomienda no superar los 300 mg diarios. En este contexto, es evidente que esta dieta inadecuada puede provocar enfermedades cardiovasculares graves en el futuro.
Nota: Este artículo tiene únicamente fines informativos generales. No constituye asesoramiento médico ni orientación nutricional personalizada. Las necesidades nutricionales pueden variar de una persona a otra. Consulte siempre con un profesional de la salud o un nutricionista antes de realizar cualquier cambio en su dieta.
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